Desde Gran Canaria, impulsa “Policías de Instinto”, un proyecto sin coste donde policías, opositores y civiles entrenan en escenarios extremos con material real.

Koko, el opositor que ha creado un laboratorio policial único en España: entrenar el instinto como si fuera real Koko, el opositor que ha creado un laboratorio policial único en España: entrenar el instinto como si fuera real Koko, el opositor que ha creado un laboratorio policial único en España: entrenar el instinto como si fuera real Koko, el opositor que ha creado un laboratorio policial único en España: entrenar el instinto como si fuera real Koko, el opositor que ha creado un laboratorio policial único en España: entrenar el instinto como si fuera real Koko, el opositor que ha creado un laboratorio policial único en España: entrenar el instinto como si fuera real Koko, el opositor que ha creado un laboratorio policial único en España: entrenar el instinto como si fuera real Koko, el opositor que ha creado un laboratorio policial único en España: entrenar el instinto como si fuera real Koko, el opositor que ha creado un laboratorio policial único en España: entrenar el instinto como si fuera real Koko, el opositor que ha creado un laboratorio policial único en España: entrenar el instinto como si fuera real Koko, el opositor que ha creado un laboratorio policial único en España: entrenar el instinto como si fuera real Koko, el opositor que ha creado un laboratorio policial único en España: entrenar el instinto como si fuera real Koko, el opositor que ha creado un laboratorio policial único en España: entrenar el instinto como si fuera real Koko, el opositor que ha creado un laboratorio policial único en España: entrenar el instinto como si fuera real

En Gran Canaria está naciendo algo diferente. No es una academia, ni un curso convencional. Es un laboratorio. Un espacio donde la teoría pasa a un segundo plano y donde lo importante es vivir, sentir y reaccionar.

Detrás de este proyecto está Koko, un opositor que ha decidido construir su propia forma de entender la preparación policial. Su iniciativa, denominada Policías de Instinto, es pionera en España y tiene una particularidad clave: es completamente gratuita y está abierta a policías en activo, opositores y también a cualquier persona que quiera entrenar bajo condiciones reales.

Aquí no se entrena en un aula. Se entrena en barro, en agua, en escenarios de tensión, en situaciones que simulan conflictos reales de antidisturbios. El objetivo es claro: que quien entre en ese espacio no solo aprenda, sino que experimente lo que significa actuar bajo presión.

El laboratorio cuenta con material real para reforzar esa sensación: máquinas de humo, equipamiento ignífugo, cascos, armas de práctica, chalecos, grilletes, torniquetes y correas de entrenamiento. Todo está pensado para que cada ejercicio sea lo más cercano posible a la realidad operativa.

Uno de los puntos donde más énfasis pone su creador es en el uso de los grilletes. No como algo mecánico, sino como una herramienta que debe interiorizarse bajo estrés. “Busco que policías y opositores tengan esa inyección de entrenar en servicios reales, que sientan lo que es una intervención y salgan preparados”, explica.

El espacio está organizado en diferentes bloques, cada uno diseñado como un territorio de entrenamiento específico.

El primer bloque se centra en técnicas antiguas de Kung Fu chino, orientadas al control de la adrenalina y del temperamento en momentos de actuación. No se trata solo de técnica, sino de controlar la mente cuando la presión aumenta.

El segundo bloque introduce el uso del torniquete y el control en situaciones críticas, mientras que en el tercer bloque —enfocado a antidisturbios— los participantes se equipan completamente y se enfrentan a escenarios de caos real, vestidos con material antidisturbios.

Uno de los espacios más exigentes es el denominado Hell Room, donde se simulan entradas operativas: derribo de puertas con ariete y detenciones in situ bajo presión máxima.

El entrenamiento continúa en condiciones extremas, con ejercicios en agua estancada, barro y terreno abierto, donde el cuerpo y la mente se enfrentan a situaciones de desgaste real. Todo está pensado para salir de la zona de confort.

Y el proyecto sigue evolucionando. Ya se trabaja en nuevos bloques, como entrenamientos específicos de detenciones en aviones, ampliando aún más el nivel de realismo.

Pero este laboratorio no nace de la nada. Detrás hay una trayectoria marcada por la experiencia en escenarios reales y situaciones límite.

Koko ha estado presente en múltiples contextos críticos a lo largo de los años:

  • Terremoto en China (2008) 🇨🇳
  • Nevada en Grecia (2022) 🇬🇷
  • Incendio en Gran Canaria (2019) 🇮🇨
  • Disturbios en Barcelona (2019) 🇪🇸
  • Tormenta de viento en Gran Canaria (2021) 🇮🇨
  • Erupción volcánica en La Palma (2021) 🇮🇨
  • Tormenta Hermine en La Gomera (2022) 🇮🇨
  • Guerra en Ucrania (2022) 🇺🇦
  • Incendio en Tenerife (2023) 🇮🇨
  • DANA en Valencia (2024) 🇪🇸
  • Tormenta Therese en Gran Canaria (2026) 🇮🇨

Experiencias que han marcado su visión: intervenir no es teoría, es adaptación constante, presión y toma de decisiones en segundos.

A lo largo de este camino ha participado en formaciones policiales, talleres y actividades dentro del ámbito de la seguridad, siempre con una idea en mente: seguir aprendiendo para convertirse en un perfil completo.

Todo lo que hace tiene un componente vocacional. No hay ánimo económico detrás, sino una intención clara de ayudar, especialmente a quienes están empezando o quieren mejorar su preparación.

Esa vocación también se refleja fuera del ámbito policial. Koko participa en acciones solidarias, como visitas a hospitales infantiles, donde acude con trajes de Iron Man a escala real para llevar un momento de ilusión a los niños ingresados.

Su filosofía resume todo el proyecto:

“Pienso que el instinto se puede conseguir entrenando y construyéndose hasta llegar a conseguirlo. Soy el arcángel de todos los policías, opositores y civiles para poder ayudarlos en todos los ámbitos, no solo en lo físico, también en lo psicológico, sino ir más allá de nuestro propio instinto.”

Un enfoque que va más allá del entrenamiento tradicional. No se trata solo de preparar el cuerpo, sino de construir la mente y la reacción.

Porque, en la calle, no hay segundas oportunidades. Y ahí es donde el instinto marca la diferencia.